Eficacia y seguridad de Mirena para tratar la menorragia idiopática

Eficacia de Mirena

Se ha demostrado que Mirena es muy eficaz a la hora de reducir la pérdida sanguínea menstrual, así como también otros síntomas asociados a la menorragia idiopática. El Instituto Nacional de Excelencia Sanitaria y Clínica (NICE) del Reino Unido ha recomendado que Mirena se considere como una primera línea de tratamiento cuando se sospecha de anomalías no estructurales o histológicas1.

En un estudio comparativo de Milsom y cols.2 en el que se investigaron los efectos de Mirena, el ácido tranexámico y el flurbiprofeno en la menorragia, Mirena demostró ser significativamente superior a ambos tipos de tratamientos orales en cuanto a la disminución de la pérdida sanguínea y fue el único tratamiento que consiguió normalizar la pérdida sanguínea menstrual (<80 ml) (Figura 8). Además, la duración del sangrado no se vio alterada ni por el ácido tranexámico ni por el flurbiprofeno, y la frecuencia de los efectos secundarios con estos tipos de tratamiento fue mayor que con Mirena.

Reduction in menstrual blood loss as a percentage of mean or two control cycles for Mirena, tranexamic acid (TA) and flurbiprofen (FLURB).Figura 8: Disminución de la pérdida sanguínea menstrual como porcentaje de la media posterior al tratamiento con Mirena, con ácido tranexámico (AT) y con flurbiprofeno (FLURB)2.

Otro estudio comparativo de Irvine y cols.3 demostró que Mirena redujo la pérdida sanguínea menstrual un 94% después de un período de tratamiento de 3 ciclos menstruales (Tabla 4), comparado con un 87% con la noretisterona oral (5 mg tres veces al día desde el día 5 al 26 del ciclo menstrual). Después de este período de tratamiento, un 76% de las mujeres del grupo de Mirena querían continuar con el tratamiento, comparado con solo un 22% de las del grupo de noretisterona, lo que señala la mejor tolerabilidad de Mirena.

Reid y Virtanen-Kari4 demostraron que la mediana en la disminución de la pérdida sanguínea menstrual después de 6 ciclos fue significativamente superior en las mujeres tratadas con Mirena que en las mujeres tratadas con ácido mefenámico (96% y 17%, respectivamente).

Mirena representa una alternativa terapéutica bien tolerada, eficaz y menos invasiva a la ablación endometrial5,6,7,8,9, la resección endometrial10,11 y la histerectomía12,13,14. Asimismo, permite que las mujeres preserven su fertilidad y, por lo tanto, se convierte en el tratamiento de primera línea para las mujeres con menorragia10,15. Mirena tiene una eficacia similar a la de la ablación endometrial en el tratamiento de la menorragia9. En un estudio comparativo aleatorizado, la disminución en la puntuación en el gráfico de evaluación de la pérdida sanguínea (PBAC) conseguida con Mirena fue superior que con la ablación endometrial al cabo de 1 año de tratamiento (Figura 9). La tasa de mujeres que necesitaron un método de tratamiento alternativo fue parecida en los dos grupos9. También se observaron hallazgos similares en un estudio aleatorizado llevado a cabo por Barrington y cols.8.

Reduction in menstrual blood loss (assessed by pictorial bleeding assessment chart [PBAC] score) with thermal balloon ablation and Mirena vs. thermal balloon ablation.Figura 9: Disminución de la pérdida sanguínea menstrual (evaluada mediante la puntuación con el gráfico de evaluación de la pérdida sanguínea [PBAC]) con Mirena frente a ablación con balón térmico (p=0,0029).

Otro estudio aleatorizado en el que se compararon los efectos de Mirena y la resección endometrial transcervical (RETC) en el sangrado menstrual, la satisfacción de las mujeres y la calidad de vida demostró que la pérdida sanguínea menstrual a 1 año después del tratamiento fue superior con la TRCE16. Sin embargo, la mejora de la calidad de vida relacionada con la salud fue igual en ambos grupos de mujeres16.

Tabla 4: Resumen de los estudios comparativos y no comparativos que evalúan la eficacia de Mirena en el tratamiento de la menorragia.

Estudio Duración (meses) Pérdida sanguínea menstrual media (ml) Reducción en la pérdida sanguínea menstrual (%) Significación
Antes del tratamiento Después del tratamiento
Scholten17 7–12 119 17 –86 ***
Andersson y Rybo14 3
6
12
176
176
176
24
15a
5a
-86
-91
-97
****
****
****
Milsom y cols.2 3
6
12
203
34
25
9
–82
–88
–96
****
****
****
Tang y Lo18 1
3
6
183
183
183
84
24
10
–54
–87
–95
***
*
***
Xiao y cols.19 16
12
24
36
124
124
124
124
23
26
3
14
–81
–79
–98
–89
****
****
****
****
Reid y Virtanen-Kari4 3
6
122
122
12
5
–90
–96
***
***
Irvine y cols.3 1
3
105
105
16
6
–85
–94
****
****
Kaunitz y cols.20 6 149 7,1 -71 ****
Shabaan y cols.21 12 300 44 -87 ****
aValores de la mediana.
*p<0,05; **p<0,01; ***p<0,005; ****p<0,001.

En una comparación aleatorizada de 5 años de Mirena (n=119) y la histerectomía (n=117), las puntuaciones de calidad de vida, los parámetros de salud general y psicológica así como los niveles de hemoglobina y ferritina mejoraron en un grado parecido en ambos grupos de tratamiento12. Las mujeres de ambos grupos quedaron igualmente satisfechas con su tratamiento a los 5 años después de la aleatorización, con tasas de satisfacción superiores al 90% en cada grupo12.

Estudios no comparativos de mujeres con menorragia informan de una disminución en la pérdida sanguínea menstrual de un 79-98% entre las usuarias de Mirena (ver Tabla 422). En estos estudios se realizó una medición cuantitativa de la pérdida sanguínea menstrual. Andersson y Rybo14 demostraron que Mirena logró una reducción del 86% en la pérdida sanguínea menstrual 3 meses después de la colocación y una reducción del 97% 1 año después de la colocación (Figura 10; ver también la Tabla 6).
Scholten17 estudió a mujeres con menorragia durante 7-12 meses de tratamiento con Mirena. La pérdida sanguínea menstrual disminuyó un 86% (ver Tabla 422). En el criterio de evaluación de ambos estudios, las mujeres a quienes se colocó Mirena mostraron un aumento significativo en la hemoglobina y, con una excepción, también en la concentración sérica de ferritina, lo que señala una recuperación de los depósitos de hierro del cuerpo (Figura 11). Tang y Lo18 confirmaron la eficacia de Mirena en el tratamiento de la menorragia sin causa orgánica. La pérdida sanguínea menstrual se redujo en un 54%, 87% y 95% después de 1, 3 y 6 meses de tratamiento, respectivamente, comparado con los ciclos previos al tratamiento (ver Tabla 4). Los niveles de hemoglobina también aumentaron durante el estudio. Al cabo de 6 meses, el número total de días de sangrado se había reducido a una mediana de 6 días, y la duración del ciclo menstrual había aumentado a una mediana de 12 días en 9 meses. Además, Xiao y cols.19 demostraron que Mirena redujo significativamente la pérdida sanguínea menstrual y aumentó los niveles de hemoglobina a lo largo del seguimiento de 3 años, lo que indica que Mirena controla eficazmente los síntomas de la menorragia idiopática con el tratamiento a largo plazo (ver Tabla 422).

Reduction in menstrual blood loss (MBL) in women with menorrhagia after 3, 6 and 12 months of Mirena use.Figura 10: Disminución de la pérdida sanguínea menstrual (PSM) en mujeres con menorragia después de 3, 6 y 12 meses de uso de Mirena. p<0,001 frente al incio14

Mean concentrations of a) haemoglobin and b) serum ferritin with menorrhagia before Mirena placement 3, 6 and 12 months of use.Figura 11: Concentraciones medias (+desviación estándar) de hemoglobina en mujeres con menorragia, antes de la colocación de Mirena así como después de 3, 6 y 12 meses de uso. **p<0,01, ***p<0,00114

Seguridad

Se han realizado muchos estudios para evaluar el perfil de seguridad de Mirena con respecto a una serie de parámetros. Ver la sección Mirena en la anticoncepción para obtener información sobre el perfil de seguridad de Mirena.