Mirena: Contraindicaciones

Hay una serie de situaciones en las que Mirena no debe considerarse como método anticonceptivo de elección1. Estas incluyen los siguientes:

  • embarazo conocido o sospechado. Si una mujer se embaraza mientras utiliza Mirena, se recomienda retirar el sistema, puesto que cualquier anticonceptivo intrauterino que quede in situ podría aumentar el riesgo de aborto o parto prematuro. El retiro de Mirena o la manipulación del útero podrían provocar un aborto espontáneo. Si la mujer quiere seguir adelante con el embarazo y el sistema no se puede retirar, hay que informarle de los riesgos y las posibles consecuencias del nacimiento prematuro del bebé. La evolución de un embarazo de este tipo debe controlarse muy de cerca. Se debe descartar que el embarazo sea ectópico. Asimismo, hay que indicar a la mujer que informe de todos los síntomas que podrían sugerir complicaciones del embarazo, como dolor abdominal parecido a calambres acompañado de fiebre. Debido a la administración intrauterina y a la exposición local a la hormona, hay que tener en consideración la posible aparición de efectos virilizantes en el feto. La experiencia clínica con los resultados de los embarazos con Mirena es limitada, debido a su gran eficacia anticonceptiva, pero se debe informar a la mujer de que, hasta la fecha, no hay evidencias de defectos de nacimiento causados por el uso de Mirena en casos en los que el embarazo continúe, hasta el término, con el Mirena in situ.
  • enfermedad pélvica inflamatoria actual o recurrente. Los factores de riesgo conocidos de la enfermedad pélvica inflamatoria incluyen tener más de una pareja sexual. La infección pélvica podría tener graves consecuencias y podría perjudicar la fertilidad y aumentar el riesgo de embarazo ectópico. Si una mujer experimenta endometritis recurrente o infecciones pélvicas, o si una infección aguda es severa o no responde al tratamiento en unos días, es preciso retirar Mirena. Estará indicado realizar exámenes bacteriológicos y monitorización, incluso cuando existan síntomas discretos indicativos de infección genital.
  • infección del tracto genital inferior
  • endometritis posparto
  • aborto con infección en los tres meses previos
  • cervicitis
  • displasia cervical
  • neoplasia maligna del cuerpo uterino o del cuello uterino
  • tumores dependientes de progestágeno
  • hemorragia uterina anormal sin causa determinada
  • anomalía uterina congénita o adquirida, incluyendo miomas si alteran la cavidad uterina
  • enfermedades asociadas a un aumento de la susceptibilidad a las infecciones
  • enfermedad hepática aguda o tumor hepático
  • hipersensibilidad al principio activo o a alguno de los excipientes

También hay una serie de situaciones en las que Mirena puede usarse con precaución tras una consulta con el especialista, o en las que se debe considerar el retiro del sistema si existe o surge por primera vez cualquiera de las siguientes condiciones1:

  • migraña, migraña focal con pérdida visual asimétrica u otros síntomas que indiquen isquemia cerebral transitoria
  • cefalea excepcionalmente intensa
  • ictericia
  • aumento notable de la tensión arterial
  • enfermedad arterial grave, como enfermedad vascular cerebral o infarto de miocardio

Mirena puede usarse con precaución en las mujeres que tengan cardiopatía congénita o cardiopatía valvular con riesgo de endocarditis infecciosa. Se debe administrar profilaxis antibiótica a estas mujeres al colocar o retirar Mirena.

El levonorgestrel en dosis bajas podría afectar a la tolerancia a la glucosa, y se debe controlar la concentración de glucosa en sangre en las mujeres diabéticas que usen Mirena. Sin embargo, generalmente no existe la necesidad de alterar la pauta terapéutica de las mujeres diabéticas que utilizan Mirena1.

El sangrado irregular podría enmascarar algunos signos y síntomas de pólipos endometriales o cáncer y, en estos casos deben de considerarse medidas diagnósticas adicionales1.